Intercambio de Vida

Frecuentemente, por la mañana, justo antes de despertarme, siento que el Señor pone una palabra o un pensamiento en mi espíritu, como lo hizo esta semana pasada. Dos palabras; eso es todo lo que era. Pero esas dos palabras han estado resonando como un tambor dentro de mí desde entonces. Las palabras son “¡intercambio de vida!”

Gran parte del énfasis de Ministerios de Fe Mutua y Red se centra en el intercambio de vida. Te extendemos esta misma invitación a ti también. Para ser más específicos, Pablo le escribió a sus amigos y a su familia espiritual de Roma, diciéndoles: “Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí” (Romanos 1:11, 12, RV60)

Lo que Pablo le estaba diciendo hace tantos años a la familia de la fe en Roma es que él se sentía motivado en su espíritu para estar con ellos, a fin de que pudieran experimentar un intercambio de vida. No quiero ser redundante, pero me gusta como nuestro amigo Eugene Peterson embellece este pasaje en su paráfrasis de la Biblia en inglés, llamado El Mensaje. Esto es lo que escribe: “¡Quiero estar allí para entregarles el regalo de Dios en persona y verlos fortalecerse ante mis propios ojos! Pero no creo que yo no vaya a sacar algún provecho de esto también. Ustedes tienen tanto para darme a mí, como yo a ustedes” (Romanos 1:11, 12; traducción de la paráfrasis El mensaje)

Hoy mismo, Nancy y yo estábamos compartiendo un pasaje de Hechos 3, en el cual se relata que Pedro y Juan fueron al templo en la “hora de la oración”. Allí les pidió limosna un mendigo que estaba seriamente discapacitado y no podía caminar. Cuando él les pidió dinero, Pedro y Juan le contestaron que no tenían, pero tenían otra cosa que lo haría feliz cuando lo recibiera. Entonces le dijo Pedro: “¡En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda!” Es una historia increíble, aunque en este momento no deseo abundar en el grandioso milagro que tuvo lugar en la vida de aquel hombre como respuesta a la fe audaz de Pedro y Juan. Lo que quiero destacar unas breves observaciones sobre este pasaje que aparecen en La voz, y que traduzco. Las puedes encontrar en biblegateway.com, y dicen:

“Aunque la joven y pujante Iglesia no tenía influencia política, propiedades, fama ni riquezas, era poderosa. Su poder se centraba en el hecho de que vivía el Evangelio. Valoraban a los demás seres humanos más que a cualquier posesión. Vivían juntos, como una gran familia apasionada y saludable, donde era natural orar y compartir juntos toda la vida. El Reino de Dios estaba floreciendo en la tierra mientras estos creyentes que amaban a Dios abrazaban las enseñanzas de Jesús. En tiempos posteriores, la Iglesia perdió gran parte de su belleza y atractivo iniciales, y se consumiría en el afán de poder, influencia cultural y posesiones materiales.”

Lamentablemente, estas últimas palabras describen lo que es la verdadera y exacta historia de gran parte de la Iglesia hasta la fecha, evidenciada por gran parte de lo que vemos alrededor de nosotros, y que muchos califican de cristiano, de cultura de iglesia o cosas similares. Pero lo hermoso es que sigue habiendo una pasión en el corazón de cada verdadero seguidor de Cristo para caminar dentro de este tipo de intimidad e inocencia, intercambiando mutuamente con alegría la vida que sólo Él nos puede dar.

Este pasaje tiene que ver con lo que somos, y confiamos en que usted lo sienta y comprenda también. Oramos por usted y por nosotros durante esta breve y sencilla lectura, para que nuestras vidas y ministerios sean liberados por el corazón de Dios de los enredos que con demasiada frecuencia se imponen sobre las cosas realmente importantes. Reciba vida hoy y lo exhorto a compartirla con tantos y tan a menudo como le sea posible hacerlo. Y no lo olvide: ¡En este intercambio hay algo para usted también!